LA LEYENDA
Cuenta la leyenda que hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi.Los indígenas guaraníes debían una vez por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río.
Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían más alejadas.
Fue así que un año llego al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipí, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipí.
Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargó a Naipí en su canoa e intentó escapar por el río.
Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Tarobá y a Naipí.
A él lo transformo en árbol. Esos árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas, reclinandose sobre las aguas como para querer tocarla y a la cabellera de la bella Naipí en la caída de las mismas.
Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse ...
Pero la fuerza del amor siempre intenta que dos corazones que se aman puedan en algún momento unirse, y por eso, en días en que el sol luce con intensidad y en las noches de luna llena, surge un arco iris que enlaza el árbol con la roca, permitiendo que los amantes se encuentren.



2 comentarios :
Una leyenda muy hermosa. Es la metáfora de la lucha por lo que se quiere.
la verdad, es hermosa la leyenda.
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